Toma de contacto

Escrito por nolodejespasar 09-03-2018 en Ciencia Ficción. Comentarios (1)

Todavía lo recuerdo como el día de ayer...

Era apenas un crío cuando las noticias llegaron a la casa de mis padres. Habíamos dado por fin respuesta a una de las grandes preguntas por contestar. No, no estamos solos en el universo y no, no somos la única forma de vida en el cosmos infinito, ni mucho menos la única inteligente y con una avanzada tecnología.

No pasó mucho desde aquel lejano indicio, proveniente de una estación de telecomunicaciones, cuando los científicos de todo el globo comenzaron a investigar su veracidad. Los resultados, aunque evidentes, generaron grandes dudas incluso entre los más destacados miembros designados para la investigación. ¿Era acaso la más obvia de las pruebas insuficiente? Finalmente se hicieron públicos los resultados finales y por unanimidad se había decretado que la fuente de aquellas ondas hertzianas era de otro mundo, en nuestra misma galaxia; de otra forma de vida inteligente. 

Ahora casi a las puertas del final pienso en lo ingenuo que fui, mejor dicho, en lo ingenuos que fuimos todos. ¿Quién hubiera dicho que los ataques comenzarían a tan poco de establecer nuestra primera toma de contacto? Apenas quedan imágenes sin distorsionar en mi memoria de la alegría que supuso tan revolucionario descubrimiento, y quedan ahora sustituidas por los horrores que presenciamos ambos mundos, y que sin embargo solo estremecieron al nuestro.

No fue sin antes descubrir mucho de ellos que destruyeron nuestros satélites artificiales, dando así comienzo a lo que sería la gran batalla por la supervivencia. Recuerdo que una de las primeras cosas que investigamos fue la composición de su planeta de origen. Para nuestra sorpresa su atmósfera era bastante similar a la nuestra, rica en nitrógeno y con las proporciones adecuadas de oxígeno, además la presencia de agua indicaba que nuestro planeta hubiera sido el hábitat perfecto para estos nuevos seres con la salvedad de nuestras elevadas temperaturas en verano, cosa que no suponía ningún problema debido a su avanzada tecnología de la edificación. Tampoco pasó desapercibido ante nuestros ojos que la principal fuente de vida de dicho planeta era un sol amarillo, no mucho más grande que el nuestro, sobre el cual orbitaba. A raíz de estos descubrimientos nuestros biólogos no tardaron en establecer ciertas teorías que unos años más tarde se corroborarían: 

La primera de estas hipótesis es que también eran formas de vida basadas en la interacción del carbono con otros oligoelementos, con un origen y una evolución muy similar a la nuestra, desde organismos unicelulares hasta complejas estructuras orgánicas con una elevada percepción del entorno que les rodea. La segunda hipótesis es que estos seres debían de coexistir con otras especies tanto vegetales como animales en su mundo, las cuales en parte les servirían de alimento y formarían parte indispensable de su ecosistema. De demostrarse esta teoría quedaba en evidencia que nuestros enemigos se habrían autoproclamado reyes indiscutibles de su propio planeta. Tal vez no llegábamos a ser tan distintos al fin y al cabo.

Finalmente, la última cuestión pendiente de ser zanjada era la que más nos afectaba de forma directa, y era aquella que todos nos preguntábamos durante la guerra. ¿Por qué nos atacaban? ¿Cómo y por qué podían infligir tanto sufrimiento? ¿Acaso existía justificación para tal horror? Fue casi al final de la guerra cuando la única explicación posible se hizo un hueco entre el recientemente formado consejo de guerra. Su mundo, tan similar al nuestro, se muere... 

¿Que cómo pudimos saberlo? La respuesta se hacía más evidente con cada ataque. 

En una primera instancia supusimos que los ataques habían sido realizados de manera preventiva, es decir, nos consideraron un potencial enemigo y decidieron acabar con nosotros antes de poder dar el primer golpe, sin embargo, nuestro desarrollo y potencial armamentístico era varias generaciones inferior al suyo y esta teoría aunque bien estructurada dejaba un aspecto sin aclarar. ¿Por qué establecer contacto con nuestra especie pues? ¿Qué necesidad tenían de tratar de comunicarse con otras formas de vida si las consecuencias iban a ser tan desastrosas para ambos bandos? ¿Era viable segar tantas vidas de las dos especies solo por precaución? 

La siguiente idea fue si se trataba de un simple afán de conquista. Al fin y al cabo ya habían logrado expandir su tecnología por otros mundos inhabitados y gracias a la electrólisis del agua habían desarrollado pilas de hidrógeno con las cuales podían transportar sus aeronaves a través de largas distancias manteniendo en un estado de criogenización temporal a sus operarios. Sin embargo una vez traspasado nuestro sistema solar esta teoría había quedado descartada. ¿Por qué no terminar con la vida en nuestro planeta de una vez por todas? El poder que les otorgaba la fisión de los núcleos del torio y el uranio les ofrecía esa posibilidad, por lo que el simple deseo de expandir sus fronteras no podía ser la respuesta, aunque esta idea se mantuvo oficialmente como la causa principal de los ataques.

Esta teoría no tuvo detractores hasta el día en que el curso de la guerra cambió para siempre, el día en que descubrimos la autentica naturaleza de nuestro enemigo. Y quiero que conste que yo mismo me opuse a la realización de dicha invesigación aunque más tarde me llegase a retractar de ello en vista de los resultados.

Fue con la primera captura de prisioneros que comenzó todo, apenas unos 40 ejemplares de los cuales 8 habían muerto durante el conflicto. Las autopsias realizadas por nuestro personal médico verificaron su composición y naturaleza genética sin embargo no fueron sino los ejemplares vivos los que nos dieron la respuesta a la gran pregunta por resolver.

En un experimento social realizado a los 32 ejemplares restantes se observo un comportamiento jamás visto entre miembros de una misma especie, por lo menos en nuestro planeta, la confrontación...

El experimento consistió en separar en parejas a los miembros de la especie y durante largos periodos de tiempo ofrecer comida para solo uno de ellos. Para nuestra sorpresa de las 16 parejas solo en una de ellas se compartió la comida hasta morir ambos de inanición, en las 15 parejas restantes se llevo a cabo una lucha a muerte por el alimento del otro. ¿En que mente cabría pensar que dos miembros de la misma especie con sus vidas sentenciadas podrían llegar a matarse mutuamente por algo más de comida?

Fue así como llegamos a la conclusión de que esa raza, la "raza humana", casi se había llegado a autodestruir por un control total de los escasos recursos de su planeta, y que ante su inminente desaparición comenzaron una lucha por la supervivencia, dando así con nuestro pacífico mundo, rico en recursos y ausente de la masiva contaminación a la que habían sometido su ecosistema.

Ahora solo rezo porque entiendan que la violencia nunca fue la solución y que lleguen de algún modo a comprender que todavía están a tiempo de salvarse a si mismos.

Aún no es tarde.